Elearning – calidad y tripartita – Un problema de tamaño

Por el 13 marzo, 2011

Recibo en la oficina un gran cantidad de ofertas impresas y por email de cursos elearning y de cursos a distancia.

Cada uno de ellos se presenta con una corta descripción de contenido, a veces con un pantallazo que ilustra lo que recibiría si compro y más detalles sobre precio y duración.

Normalmente, la mayoría, son módulos / cursos de muchas – muchas horas: 20, 50, 70, 100, y hasta 200 horas de duración.

Suelo pensar en el tiempo en que una persona puede estar frente a un ordenador con un contenido. y no logro imaginar sesiones largas ni contenidos / cursos kilométricos.

Ante la pregunta de cuanto debe durar un contenido de elearning, lo primero que deberíamos hacer es clarificar algunos conceptos. Puede que sean básicos para un mundo experto, pero generan dudas y confusión en la mayoría de los usuarios de elearning.

¿A que llamamos itinerario, curso, módulo, píldora, objeto de aprendizaje?


Itinerario:
En latín, itinerarium es un mapa de carreteras de la Antigua Roma. El único ejemplo que ha sobrevivido en forma de mapa es la Tabula Peutingeriana, aunque se conservan muchos otros en forma de listas de ciudades y distancias en una calzada.  En nuestro entorno, cuando hablamos de itinerario, nos referimos a la combinación de elementos, secuenciados de manera apropiada, para facilitar que una persona alcance un objetivo pedagógico determinado. ¿cuanto debería durar? meses, 1 año, más. Todo depende de como se articule y escalone.

Curso:
Puff. comenzamos con los problemas. Según mi aproximación, un curso es un conjunto de elementos que, correspondiendo a una misma familia de contenidos, es agrupado para “resolver” un tema en particular.

Módulo:
En programación es una parte de un programa de ordenador. De las varias tareas que debe realizar para cumplir con su función u objetivos, un módulo realizará una de dichas tareas (o quizá varias en algún caso).

En nuestro caso, esta definición puede sernos de utilidad, dado que entendemos por módulo a una pieza pequeña, corta, que, trata y desarrolla una serie de objetivos agrupables. De corta duración, no más de 30 – 40 minutos, responde e intenta solucionar un tema en particular.


Píldora:
Idem anterior, pero de menor duración.

Objeto pedagógico:
La unidad “indivisible” de formación, que combinada con otros objetos, nos permite reutilizar estas piezas formativas conformando
píldoras o módulos.

¿Es todo esto tan importante?

¿Es que debemos medir por lo que tarda un formando en recorrer el contenido, leyendo e intentando comprender y practicar o solo se debe considerar el tiempo que tarda en pasar las pantallas desde el inicio hasta el final?

¿Debemos contar el tiempo de lectura de pantallas y posibles anexos, según una velocidad determinada y pautada según algún reglamento? tal vez  aplicar algún parámetro que nos haga, en lo personal, hacernos sentir cómodos o la lectura no debe considerarse?

Esta discusión puede parecer baladí, pero no la es, dado que de la duración dependen los fondos bonificables de la FTFE. Así es que si alguien dice que dura 100 hs podrá beneficiarse de unos fondos sustancialmente mayores a quien diga que dura 1 hs. Y eso sin considerar si 99 de dichas horas son las que teóricamente necesita el formando para leer un material anexo.

Si bien es importante esta relación entre dinero y duración, tal vez lo sea aún más  pensar en términos de calidad. Pues al fin y al cabo, a la empresa lo que realmente le interesa es si ese conocimiento se ha puesta en marcha en el puesto de trabajo y al formando, la utilidad que tendrá en su vida laboral, presente y futura.

Tamaño – Duración puede ser importante, pero más lo es el que si sirve, si aplica, si consigue, si satisface, si, finalmente, da aquello que promete, buscamos y necesitamos.

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