Clases Virtuales: el Aula en Casa

Por el 6 marzo, 2018

Las Clases Virtuales son el futuro del aprendizaje síncrono: permiten a los participantes aprender desde cualquier parte del mundo, necesitando sólo una red a la cual conectarse, accediendo a la plataforma en la que despliega la sesión. El objetivo de las clases virtuales es crear un nuevo método de aprendizaje que logre acercarse al formando para cumplir con sus expectativas y necesidades. Los paradigmas y preferencias de aprendizaje han evolucionado a lo largo de los años, y en esta era de conectividad, los entornos virtuales pueden satisfacer las mismas demandas que los presenciales. Vivimos en un mundo tecnologizado y globalizado.

Al igual que en un evento presencial, las sesiones virtuales pueden lograr el mismo impacto, la misma interacción entre formador y grupo y el mismo nivel de participación de los asistentes. Entre las principales evoluciones desde las primeras sesiones de conference call hasta las aulas virtuales que tenemos hoy en día, podemos destacar   pizarras colaborativas, iconos de estado, subdivisión en grupos, encuestas, cuestionarios y otras herramientas de participación.

¿Cuál es la diferencia entre clases virtuales y webinars?

¿Cómo accedes? Como en casi todo a día de hoy: un usuario y una contraseña. Evidentemente, como en todo proceso de aprendizaje, es muy probable que la sesión sea solamente una pieza dentro de un itinerario formativo mayor. Una de las prácticas habituales de las clases virtuales es comenzar la sesión con un vídeo introductorio sobre el uso de la plataforma y sus distintas funcionalidades (previamente se debe asegurar la conectividad: esto es como salir de casa y acordarte de llevar las llaves o apagar la luz). Durante la sesión es primordial utilizar el recurso de chat de grupo para interactuar y asegurar la atención. Además, el formador puede utilizar materiales didácticos específicos para cada sesión, los cuales estarán a disposición de los formandos para descargar o consultar más tarde.

virtual class cegos españaMuchos piensan aún que con las clases virtuales se pierde la relación personal que deriva de una dinámica en grupo y la utilidad que esto representa, o que se pierde la riqueza del lenguaje no verbal, o que participar cuando no nos vemos es más difícil. Vivimos en una era de transformación, puede que también te sorprendas un día recapacitando sobre cómo te relacionas hoy con lo que te rodea y hasta donde tus dispositivos facilitan gran parte del trabajo. Esto no es bueno, ni malo, es simplemente evolución, son más opciones para lograr tus resultados.

Participar en una Virtual Class y hacer buen uso de la palabra y los iconos es quizás tan difícil como hablar con un amigo por WhatsApp, la diferencia está en qué es nuevo para ti y a qué ya te has acostumbrado y dominas. Comprar en el súper no es lo mismo que comprar online. Tener un coche no es lo mismo que subirte a cualquiera que te diga la App que está disponible cerca de tu casa. Es decir, no es lo mismo, pero no es difícil.

En el sector cada vez más se distingue entre clases virtuales y webinars. ¿Cuál es la diferencia? Muy simple, seguramente te habrás conectado a multitud de webinars, incluso puede que los tengas aun grabados para consultar más tarde. Sin embargo, la diferencia fundamental de una clase virtual reside en la participación, la interacción, la vivencia. Claro que puedes grabar, pero no es lo mismo oírlo o verlo, que vivirlo. Cada clase es única, ya que cada grupo contribuye a la experiencia.

Evidentemente las clases virtuales permiten llegar a personas en distintos lugares del mundo y una de sus principales virtudes es que si duración suele limitarse a un par de horas (o poco más si hay pausas).

¿Cuáles son los beneficios?

  • Duración compacta (permite organizar mejor la agenda en micro-píldoras formativas)
  • Eliminación de los desplazamientos
  • Mayor optimización del tiempo efectivo
  • Reducción de costes logísticos
  • Alcance ilimitado en la geografía.

Con estas modalidades en auge, traspasamos las fronteras educativas impartiendo las formaciones, eliminando las barreras físicas y geográficas. Es una experiencia beneficiosa para todas las partes que intervienen, tanto a nivel personal como corporativo.

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yossi Desde 4 meses

Gracias por compartirdesde México.

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Mitxel Desde 4 meses

«Esto se ve reflejado en el alto número de seminaristas que acuden —llevados por sus propios formadores— a terapia psicológica.» No me extraña que haya estampida general. Lo mismo hizo antes Bergoglio en BBAA con los mismos resultados.

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