El microlearning, la formación presente y futura

Por el 20 febrero, 2019

La capacidad de aprender a lo largo de la vida profesional es una de las competencias mejor valoradas por parte de las empresas. Para facilitar entornos de aprendizaje, estas empresas se ven obligadas a diseñar planes formativos que respondan a los desafíos del mercado, algo que no siempre es fácil, convirtiéndose en todo un reto. Existen numerosas maneras de vehicular la formación corporativa: de la presencial pasamos al e-learning, que ofrece a los empleados la opción de formarse donde y cuando quieran, así como evaluar sus progresos gracias a internet. Ahora, la formación corporativa va un paso más allá e incorpora el microlearning, o pequeñas píldoras formativas, basadas en microcontenidos, para ofrecer a los empleados una formación continua que responda a sus intereses, carencias o ambición.

Con el microlearning las empresas se aseguran una formación atractiva, innovadora y efectiva. Los contenidos se articulan en módulos que siempre están a disposición de los empleados, que pueden acceder a ellos a través de sus teléfonos móviles y dispositivos inteligentes cuando quieran, fomentando que sean ellos los que, de manera autónoma, se organicen en función de sus objetivos y cargas de trabajo. La flexibilidad, por lo tanto, es otra de sus ventajas.

La planificación, elemento clave en la formación

microlearning

La eficacia del microlearning reside en huir de grandes lecciones magistrales y centrarse en contenidos breves, algo que favorece que el este se adquiera con más facilidad y no solo eso, que se retenga durante más tiempo. Una formación práctica e inmediata que no quita que los responsables de la formación corporativa no deban planificar los contenidos, buscar recursos formativos, segmentarlos en función de los distintos perfiles profesionales que hay en la compañía, calendarizarlos y hacer un posterior seguimiento de cuán efectiva está siendo la formación.

Existen diversos ámbitos donde la efectividad del microlearning ya ha sido probada, como es el caso de los procesos de onboarding; análisis de la competencia; formación en ventas, atención al cliente, productos y servicios; normativa y compliance… En todos ellos, el uso de recursos como vídeos y presentaciones, entradas en el blog corporativo, gráficos e infografías, podcasts o e-mails que contengan pequeñas píldoras formativas han demostrado ser muy útiles.

Soft skills

Otro de los ámbitos donde el microlearning está destacando es la formación en soft skills, que van de la inteligencia emocional a la gestión del tiempo o el estrés, el trabajo en equipo, etc. En todos estos casos, una solución que conjugue el microlearning y el uso de móviles es altamente efectiva en tanto que hace que este tipo de conceptos tan abstractos se asimilen de manera fácil y progresiva, casi sin esfuerzo.

Cabe señalar que a través del microlearning no solo se entrenan las soft skills de los empleados, sino que también se pueden modular aquellos procesos y comportamientos que puedan alejarles de la consecución de sus objetivos. Unas dinámicas asimismo que, según B-Talent, consiguen el engagement de más del 90% de personas que las llevan a cabo, una cifra a tener en cuenta a tenor del mercado laboral que dibujaba la última edición del Workplace Learning Report de Linkedin Learning de cara a 2025, donde estima que el 75% de los empleados en las compañías serán nativos digitales.


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