¿Cómo certificar calidad en el elearning?

Por el 15 febrero, 2011

Ayer estuve en una de tantas presentaciones de la norma de calidad sobre el elearning.

La actual norma publicada por aenor hace ya dos años recién ahora comienza a tener un cierto recorrido dado el interés del Ministerio de Industria para que sirva como referente para los proyectos vinculados a Plan Avanza Formación.

La gran discusión radica en que la norma es una certificación de producto “aplicado” y no de un proceso o de un producto puro.

Es decir… Se pretende certificar la calidad sobre la base de la utilización de un contenido de elearning, involucrando elementos tales como: plataforma, servicios, etc. aplicados para una edición en concreto.

Vale decir, que si cambias el curso de plataforma o cambia el tutor, la certificación como tal deja de ser efectiva.

Esta norma, sin duda, puede ser de gran interés para aquellos que compran o demandan un servicio llave en mano, donde las condiciones de impartición y desarrollo están claras. Tienen un día de inicio y finalización fijados. Nada va a cambiar, siquiera el monitor, tutor va a enfermar.

Pero este paradigma no es el de la mayoría de las acciones formativas que se desarrollan en el país. En el mundo corporativo, las empresas compran o desarrollan contenido que luego utilizan de modo muy diverso.

Para estas circunstancias, la norma no parece recoger las diferencias que se plantean con un proyecto cerrado.

Tal vez la solución sería crear 3 normativas.  La actual sirve al Ministerio y otras instituciones para regular la calidad de un producto formativo que va desde la concepción hasta la impartición. Pero hacen falta dos más (o no)

a- Una certificación pura de producto. Donde lo que se certifique sea el módulo y su contenido, aproximación pedagógica, resultados, etc. Y dado que nada de esto es posible sin haberlo probado, tal vez la vía sea crear una certificación basada en las evaluaciones de los clientes que han utilizado el producto…

b- una certificación de procesos de producción y/o de impartición. Tal y como sucede con la formacion presencial, donde lo que se verifica son los pasos que llevan a asegurar que la impartición será apropiada y ajustada a lo realmente ofertado.

Sin duda, parece que estamos en un punto, donde la calidad comienza a tomar un cierto protagonismo. Confio en que no lo haga simplemente para generar una nueva norma que cumplir, sino buscando clarificar el mercado y dando más transparencia y verosimilitud a lo que el elearning puede lograr.

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